Cada mañana, 3 pequeños de una escuela infantil de Madrid, bajan a la cocina, preguntan a
los cocineros el menú del día y, aula por aula, se lo comunican a sus
compañeros, mientras anotan cuantos niños
han asistido a clase. Cuando acaban, vuelven e informan a
los cocineros para que calculen la cantidad de comida, así "aprenden lectoescritura de una manera muy funcional y muy
práctica".La OMS alerta "la promoción de las dietas saludables y la actividad física en la escuela es fundamental en la lucha contra la epidemia de obesidad infantil". Con la alimentación saludable llegaron también otra serie de rutinas educativas: los más pequeños se ponen el babero y colocan la cuchara junto al plato; los mayores (de 3 a 6 años) trabajan las matemáticas repitiendo la secuencia cuchara-plato-tenedor-vaso al poner la mesa; con cinco años, todos los días, hay responsables que ayudan a las educadoras y sirven a sus compañeros. La secretaria de la escuela afirma que, así son conscientes de lo que ellos quieren comer y lo que se tienen que servir, ponen la mesa, socializan con sus amigos, comen tranquilos, saben que no pueden tirar la comida...
Una
madre afirma que es importante, porque no solo comen sano, además tienen funciones y
responsabilidades. La directora del centro añade que "Hay familias del barrio, muy
pobres y con muy pocos recursos, cuya prioridad principal es sobrevivir.
Tenemos clarísimo que la única comida saludable del día es la que tienen
aquí".
También ayuda a atajar las desigualdades. Es la propia escuela quien elabora
los menús, que deben tener el visto bueno de la Comunidad, y gestiona su presupuesto.
Diferencias entre comunidades.
Las adjudicaciones dependen de las
comunidades autónomas. Por ejemplo, en el País Vasco, los padres y madres
podrán gestionar los comedores escolares a partir del próximo curso. Algo que
ya ocurre en Galicia, donde conviven diferentes modelos de gestión o en
Cataluña, donde se permite más flexibilidad a los centros.
En el colegio concertado en Rivas Vaciamadrid, utilizan el comedor para concienciar al alumnado. "Las niñas y niños de 5º y 6º se sirven solos, solamente lo que ellos van a comer. De esa manera, en la bandeja no queda ningún residuo", indica el encargado del comedor. Además, en las aulas se realizan actividades relacionadas con la comida, "para saber la huella ecológica que dejamos si traemos productos de fuera" y por el centro hay carteles con mensajes sobre lo que contamina consumir determinados productos.
En el colegio concertado en Rivas Vaciamadrid, utilizan el comedor para concienciar al alumnado. "Las niñas y niños de 5º y 6º se sirven solos, solamente lo que ellos van a comer. De esa manera, en la bandeja no queda ningún residuo", indica el encargado del comedor. Además, en las aulas se realizan actividades relacionadas con la comida, "para saber la huella ecológica que dejamos si traemos productos de fuera" y por el centro hay carteles con mensajes sobre lo que contamina consumir determinados productos.
Sesiones
de sensibilización.
El director de infantil y primaria de Hipatia, explica que "el proyecto tiene una parte educativa de trabajo en las aulas". Esta parte consta de sesiones de sensibilización respecto al producto ecológico, y aborda diferentes temáticas. Además, han creado el grupo 'alumno ayudante', a través del cual los mayores se encargan de que "no haya niños solos y de incorporar e integrar a los más pequeños con los mayores". En el centro de La Jara, los pequeños comen en sus respectivas clases, con el resto de compañeros (un máximo de 22 por clase) y sus dos educadoras.









